La Unión
General de Trabajadores, ante el debate parlamentario que tendrá lugar
esta tarde en el Congreso de los Diputados, promovido por determinadas
fuerzas políticas catalanas, considera que España necesita un nuevo
impulso democrático -más democracia y más participación ciudadana-,
fortalecer el Estado Social y Democrático de Derecho, algo fundamental
para recuperar la confianza ciudadana en las instituciones y avanzar en
la configuración de un modelo de Estado Federal.
La Comisión
Ejecutiva Confederal de UGT ha aprobado un documento estratégico
Hacia un nuevo modelo económico y social en
España, que recoge las principales líneas de actuación
que el sindicato considera imprescindibles para construir un nuevo
modelo más sostenible y generador de cohesión social y territorial, y
entre ellas se incluye la necesidad de reforzar la democracia, los
derechos y libertades y la participación de los ciudadanos.
En España
estamos asistiendo a un proceso de liquidación de las conquistas
sociales que han conformado el Estado de Bienestar y la conformación del
Estado Social y Democrático de Derecho. Los derechos y libertades
ciudadanas aparecen cada vez más devaluados y se incrementa la
preocupación ciudadana sobre la calidad de nuestros instrumentos
democráticos y sobre el respeto efectivo por parte del poder público de
los valores constitucionales y de las normas y reglas de convivencia
alcanzadas en el diseño del marco democrático.
La
progresiva desafección de la ciudadanía por las instituciones y los
representantes políticos es evidente. Los últimos barómetros del CIS
reflejan un creciente desapego de los ciudadanos hacia la política y los
partidos políticos. La corrupción y el fraude ocupa el segundo lugar
entre los problemas más importantes de España, solo por detrás del paro
y los políticos, los partidos políticos y la política en general que
ocupa el cuarto lugar en el nivel de preocupaciones. El 80% considera
que la situación política del país es mala o muy mala, y muchos
ciudadanos piensan que va a ir a peor.
España
necesita un nuevo impulso democrático, para fortalecer las instituciones
y renovar la confianza en la política, y eso pasa por una mayor
implicación en la toma de decisiones que les afectan.
UGT rechaza
el recorte sistemático y permanente de derechos políticos y ciudadanos
que desarrolla el gobierno (libertad de expresión, reunión,
manifestación y huelga, el acceso a la Administración de justicia, o los
derechos sexuales y reproductivos) mientras se fomenta la percepción de
que la justicia no es igual para todos, en un país donde la corrupción
se percibe como muy generalizada e impune. Se suceden las iniciativas
legislativas regresivas, como la de la reforma del Código Penal, la de
Seguridad Ciudadana y la de Seguridad Privada, pues no tiene otra
alternativa el gobierno que responder a la protesta y demandas
ciudadanas con la represión pública y la limitación de derechos y
libertades, en una vuelta a bases y planteamientos preconstitucionales.
Por tanto,
es necesario actuar para garantizar los derechos fundamentales y de
ciudadanía que se están viendo amenazados por las decisiones regresivas
y unilaterales del Gobierno del Partido Popular, generando una
involución inaceptable.
Ante esto,
para la Unión General de Trabajadores solo cabe una respuesta: más
democracia y más participación ciudadana, impulsando y fortaleciendo el
Estado Social y Democrático de Derecho que consagra la Constitución. Es
fundamental recuperar la confianza ciudadana en las instituciones y ello
requiere aproximar la política a los ciudadanos, facilitar su
participación en la gestión de los asuntos públicos y convertirla en una
acción transparente y desarrollada de manera ética.
Por una
parte, en materia de democracia directa, es preciso intensificar la
legitimación democrática de los representantes políticos elegidos, de
modo que los resultados electorales sean más proporcionales a los votos
de los ciudadanos en las urnas.
Se debe
impulsar la participación de los ciudadanos y ciudadanas en las
decisiones que les afectan mediante el reconocimiento de un papel más
relevante en las consultas mediante referéndum previstas en la
Constitución, otorgando el derecho a promover estas iniciativas y
estableciendo que sus resultados sean vinculantes. Asimismo, deben
eliminarse las trabas a las iniciativas legislativas promovidas por los
ciudadanos por el cauce de la iniciativa legislativa popular.
UGT defiende
la configuración de un modelo de Estado federal que promueva mayores
niveles de autogobierno, plenamente descentralizado, sin perjuicio de la
necesaria cohesión social, territorial y personal, porque ese modelo es
el que mejor puede acercar la toma de decisiones políticas a los
ciudadanos y viceversa, favoreciendo los mecanismo de participación que
garanticen una mayor democracia real.
La Unión
General de Trabajadores sostiene que es una alternativa efectiva y
razonable a la contraposición de planteamientos en el ámbito
parlamentario de los grupos de uno y otro signo de corte nacionalista,
el desarrollar una reforma constitucional para la configuración de un
Estado federal, donde el Senado tenga el carácter representativo de los
intereses de los territorios.
Asimismo, y
con carácter general para el impulso de la democracia UGT promueve en
materia de derechos y libertades y de participación ciudadana:
La
defensa de los derechos fundamentales y de ciudadanía que están
siendo atacados por la acción del gobierno.
El
impulso de alianzas con colectivos sociales con interés compartidos
para la defensa del Estado de Bienestar y los servicios públicos.
El
establecimiento de espacios estables de diálogo, sobre la base de
esos intereses compartidos.
La
democracia no es solo votar cada cuatro años. Un gobierno democrático
debe tener en cuenta que gestiona para todos los ciudadanos y no solo
para quienes les han dado su voto, y además para no defraudar la
confianza depositada, debe comprometerse a cumplir con el programa
electoral.
Recuperar la
confianza de la ciudadanía en la política y en las instituciones no se
consiguen sin más transparencia, consenso en las actuaciones y debate
desde el respeto y la ética en las actuaciones personales de los
representantes e institucionales de los órganos de gestión y
representación. No se consigue debilitando el control de la acción
pública, ni poniendo frenos u obstáculos a las demandas ciudadanas, ni
impidiendo por la fuerza gubernativa las acciones democráticas de
protesta, ni restringiendo la participación ciudadana en la toma de
decisiones que afectan a la ciudadanía.
No se
consigue ignorando el Diálogo Social y la responsabilidad de
organizaciones, como las sindicales, a las que la propia Constitución
les encomienda en su título preliminar altas funciones de
representatividad y defensa y promoción de intereses legítimos que les
son propios. Es esta la última evidencia de los deberes de los poderes
públicos: no entorpecer ni restringir el hecho sindical, sino respetar
su papel protagonista en toda democracia.