Unión General de Trabajadores

 

 

 

nota de prensa

 

Solo cuando la situación de las personas mejore se podrá hablar de recuperación

 

Se han perdido 55.000 puestos de trabajo a tiempo completo en un año

 

UGT.- jueves, 29 de mayo de 2014

Los datos de Contabilidad Nacional, publicados hoy por el INE, correspondientes al primer trimestre de 2014, muestran un crecimiento de la economía del 0,4%, dos décimas superior a la del trimestre anterior y cinco respecto al mismo trimestre del 2013. Pero esta aparente recuperación de la economía no es real. Los indicadores laborales y sociales ponen de manifiesto que la situación no puede más que clasificarse como de crisis, ya que cada vez es mayor el deterior de la calidad del empleo (se han perdido 55.000 puestos de trabajo a tiempo completo en un año) y el aumento de la desigualdad y la pobreza. Pese a ello, el Gobierno, el FMI y la Comisión Europea siguen reclamando más recortes y contrarreformas, que no harán más que mantener el estrangulamiento económico actual. En este contexto, UGT apuesta por una política centrada en las personas y el empleo, porque solo cuando la situación de las personas mejore se podrá hablar de recuperación. Por ello, exige potenciar las rentas, mejorar la calidad del empleo, aumentar las prestaciones de los ciudadanos y establecer un sistema fiscal justo con el fin de establecer una salida más equilibrada de la crisis y hacer la economía española más competitiva y sostenible a largo plazo.

Los datos de la Contabilidad Nacional Trimestral del primer trimestre del año, hechos públicos hoy por el INE, confirman lo apuntado en el indicador adelantado, que se conoció el 30 de abril: la economía española registra un crecimiento del 0,4% en el primer trimestre de 2014, tasa dos décimas superior a la del trimestre anterior, el ultimo de 2013. El crecimiento respecto al mismo trimestre del año anterior se sitúa en el 0,5%, frente al –0,2% del trimestre precedente. El dato de crecimiento trimestral coincide con el publicado en la estimación avance del PIB trimestral del pasado 30 de abril, en cambio, el dato del crecimiento anual se revisa una décima a la baja (0,5% hoy frente a 0,6% del dato avanzado).

Según señala el propio INE, en términos anuales, la tasa de crecimiento del PIB (0,5%) es siete décimas superior a la del trimestre anterior, debido a una mayor al crecimiento agregado aportación de la demanda nacional, contrarrestada parcialmente por una contribución negativa del sector exterior. La contribución al crecimiento agregado de la demanda nacional es un punto y tres décimas superior a la registrada en el trimestre anterior, situándose en 0,7 puntos, mientras que la demanda exterior reduce su aportación al PIB trimestral en seis décimas respecto al trimestre pasado (de 0,4 a –0,2 puntos). Y tanto las exportaciones como las importaciones presentan tasas anuales superiores a las del trimestre precedente (8,1% y 9,3% respectivamente), si bien la mejoría es más acusada en el caso de las importaciones.

Esta situación de la demanda interna y externa está llena de riesgos y contradicciones, puesto que, la menor contribución de la demanda externa en España coincide, según señala el INE, con un crecimiento de las economías europeas: en el primer trimestre de 2014, tanto la Unión Europea en su conjunto como la Eurozona registran crecimientos trimestrales positivos (del 0,3% y 0,2%, respectivamente), si bien el crecimiento en la Unión Europea es una décima menor que en el trimestre precedente (0,4%) mientras que en el caso de la Eurozona se mantiene (0,2%). Es decir, la situación de nuestro sector exterior no parece estar plenamente recuperado dela crisis.

En cuanto a la situación de la demanda interna, la situación de nuevo está llena de debilidades. Mientras el gasto en consumo final de los hogares experimenta un crecimiento anual del 1,6%, nueve décimas superior al del cuarto trimestre de 2013, el gasto en consumo final de las Administraciones Públicas presenta una variación anual del –0,2%, tres puntos y tres décimas superior a la del trimestre precedente, y la formación bruta de capital fijo, a pesar de la moderación de su caída, que pasa del –1,7% al –1,1%, sigue sin levantar cabeza.

Y lo que es más preocupante: a pesar de que el empleo, en términos de puestos de trabajo equivalentes a tiempo completo, registra una variación trimestral del 0,1%, similar a la experimentada en el trimestre anterior, en términos anuales, cae un 0,3%, es decir, un punto y tres décimas inferior al registrado en el cuarto trimestre de 2013, lo que supone una pérdida neta de aproximadamente 55.000 puestos de trabajo equivalentes a tiempo completo en un año. El empleo asalariado también sigue en negativo: su tasa de variación interanual se sitúa en el -0,3% (frente al -1,9% anterior), y la del empleo no asalariado en el -0,9% (frente al -0.3%).

Por su parte, la remuneración de los asalariados cae drásticamente del 0,8% al –0,3%, como consecuencia de la disminución en 2,8 puntos de la remuneración media por asalariado, que pasa del 2,7% al –0,1%. De ese modo, el crecimiento del coste laboral unitario se sitúa este trimestre en el –0,9%, es decir, también registra una fuerte caída, y se sitúa tres décimas por debajo del deflactor implícito del PIB. En cambio, el excedente de explotación bruto mejora notablemente, aminorando su decrecimiento en dos puntos, pasando del –2,4% al –0,4%.

Conclusiones

Los datos que se han conocido hoy muestran una aparente recuperación de la economía. Y efectivamente solo aparente, porque los indicadores laborales y sociales, ponen de manifiesto que la situación no puede más que clasificarse como de crisis, dado que cada vez es mayor el deterioro de la calidad del empleo y el aumento de la desigualdad y de la pobreza.

Hace dos días mismo el INE hizo públicos los resultados de la Encuesta de Condiciones de Vida en España en 2013 y los datos son contundentes: el ingreso medio anual neto por hogar se situó en 26.775 euros, con una disminución del 3,5% respecto al año anterior; la tasa de riesgo de pobreza se situó en el 20,4% de la población residente en España y alcanza el 26,7% entre los menores de 16 años. Y lo que es aún peor: si se analiza en términos europeos la tasa de riesgo de pobreza o exclusión social (indicador AROPE) se sitúa en el 27,3% de la población residente en España, y la radiografía de esta tasa es la siguiente: hay un 20,4% de la población española en riesgo de pobreza, un 6,2% en situación de carencia material severa y un 15,7% con baja intensidad en el empleo, es decir, son hogares en los que sus miembros en edad de trabajar lo hicieron menos del 20% del total de su potencial de trabajo. Y así las cosas, y en relación con la actividad económica, el 39,9% de los parados estaba en riesgo de pobreza, y el 11,7% de los ocupados se encontraba por debajo del umbral de riesgo de pobreza, es decir, en España tener un empleo ya no exime de ser pobre.

Y esta situación tan dramática hay que sumar la deteriorada situación del mercado de trabajo en España. La sangría de empleos está siendo catastrófica. Desde la entrada en vigor de la reforma laboral del Gobierno del PP se han perdido 1,6 millones de puestos de trabajo. Y según los datos de la última EPA, continúa la destrucción de empleo mientras la ocupación está en mínimos históricos al igual que la tasa de empleo (55,45%); el paro sigue escalando (hasta el 26%) y ya hay casi dos millones de hogares en España con todos sus miembros en paro y más de 700.000 sin ningún tipo de ingresos. La calidad del empleo de los que aún mantienen su puesto de trabajo no deja de deteriorarse. Además, los salarios y las pensiones siguen cayendo y perdiendo poder adquisitivo: los costes laborales unitarios reales se han reducido un 9,1% desde 2010. Además, la evolución de las bases medias de cotización al sistema de Seguridad Social del Régimen General muestra que han disminuido hasta el -2.6% en 2012, y las prestaciones contributivas redujeron su cuantía media un 2,3% en 2013.

El contexto antes descrito no hace sino mellar la confianza de la ciudadanía en la economía española y en la futura evolución del mercado de trabajo, y se refleja de manera contundente en la caída de la población activa en España en el último año, casi medio millón menos de activos, como consecuencia del desánimo de los ciudadanos de nuestro país. Así resulta más que complicado que el consumo de las familias españolas pueda siquiera atisbar el mínimo repunte.

Pero parece que ni el Gobierno de España, ni el FMI ni la Comisión Europea se enteran de esta situación, puesto que siguen reclamando más recortes y nuevas contrarreformas, especialmente laborales, en España, cuando la evidencia ha puesto de manifiesto que los resultados de los recortes y las reformas anteriores sólo han logrado destruir cada vez más empleo, peores condiciones laborales y más desigualdad. Parece que todos se han puesto de acuerdo en proponer como solución a la grave crisis económica, social y laboral que sufre nuestro país el subempleo y la devaluación salarial.

De aplicar estas soluciones, es previsible que el resultado sea el mantenimiento del estrangulamiento económico actual, con el consiguiente fin del desarrollo sostenible e integrador y una involución social y laboral inaceptable. Porque si no se impulsa la actividad y se mejoran las redes de protección social, lo peor está por venir. Mientras las dificultades de trabajadores y ciudadanos en general no se solucionen, se enquistarán y agravarán irremediablemente, y ello retroalimentará la crisis. La estrategia de rebajas salariales y prestaciones sociales en retroceso, está siendo un fracaso, puesto que no se están logrando ganancias competitivas por esta vía y sin embargo está provocando un freno del consumo privado que impide la reactivación de la actividad. Y además, está suponiendo un fortísimo e injusto trasvase de rentas de manos de los trabajadores a los empresarios. Y el FMI, entre otros, insiste en seguir por este camino, que resulta un auténtico suicidio económico.

Así las cosas, UGT considera que la opción para poder reactivar el consumo y la demanda interna, y crear empleo, es indispensable potenciar las rentas y las prestaciones de los ciudadanos. La solución pasa porque salarios y prestaciones ganen poder de compra para eliminar las desigualdades y de los niveles de pobreza y reactivar el consumo de las familias, sin el cual la recuperación de la producción y del empleo no será posible. Porque solo cuando la situación de las personas mejore, se podrá hablar de recuperación, y con las políticas actuales esto no se producirá. Son políticas contrarias a la reanimación de la actividad, a la mejora de la competitividad y al bienestar de los ciudadanos. Por todo ello hay que cambiarlas sin demora.

En este sentido, UGT ha propuesto una agenda alternativa de progreso, detallada en el documento “Hacia un nuevo modelo económico y social en España”, que apuesta por una salida de la crisis más justa y solidaria, una política basada en el consenso y el diálogo y que vele por el interés de la mayoría social, frente a los intereses económicos de determinados lobbies empresariales y financieros. Esta agenda alternativa promueve profundas reformas para cambiar la política económica, laboral y fiscal y el modelo productivo, para lograr que sea más eficiente y sostenible, aumentando las capacidades de actuación públicas, reduciendo las desigualdades y logrando más y mejor empleo.

Para ello hay que poner en marcha planes de choque específicos, con recursos excepcionales para impulsar la contratación laboral y el empleo especialmente de los colectivos en peores condiciones (parados de larga duración, jóvenes y trabajadores sin formación) y extender la protección por desempleo. Todo ello sin olvidar la urgencia de una reforma fiscal que ponga al sistema tributario al servicio de una política económica eficiente, que incentive el crecimiento económico sostenible y cuyos objetivos se centren en la configuración de un sistema tributario más justo, que permita una redistribución equitativa de renta y riqueza, el establecimiento de un volumen de ingresos suficiente y estable, que permita garantizar la prestación de los servicios públicos de calidad así como la inversión productiva que debe ofrecer un estado del bienestar moderno, y la dotación a la Agencia Tributaria de las herramientas necesarias para luchar con eficacia contra el fraude fiscal.

En definitiva, frente a la estrategia de la austeridad, UGT apuesta por una política centrada en las personas y el empleo, con una salida más equilibrada de la crisis y con reformas de calado para hacer la economía española más competitiva y más sostenible a largo plazo, basada en la mejora de la productividad y el valor añadido, la generación de empleo de calidad y la mejora de nuestro estado de bienestar.

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